Dia Da Amazônia – La creación gime desde la Amazonia

Arde el Amazonas (Nacho Yuchark/La Vaca)

 

Publicado em ALC notícias

BRASIL

Mara Manzoni Luz

En las últimas semanas de intensa movilización por la Amazonia, tuvo lugar el conversatorio ecuménico “La Creación Gime desde la Amazonia”, organizado por QONAKUY (Red de Universidades Evangélicas de América Latina, Central y el Caribe) y AIPRAL (Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina).El conversatorio ha endosado la campaña Amazoniza-te, una iniciativa conjunta de la Red Eclesial Panamazónica y otras organizaciones, y tuvo el apoyo de la UniReformada.

Aquí destacamos la contribución de Mara Manzoni Luz, directora regional de CREAS (Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio) en el evento, que se puede acceder por completo en ese enlace. El debate ha sido mediado por Humberto Shikiya (QONAKUY) y tuvo la participación de João Gutemberg Sampaio (REPAM), Darío Barolín y Agnaldo Gomes (AIPRAL), Milton Mejía (UniReformada) y Gerardo Oberman (Red Crearte). En ese día de la Amazonia hacemos eco a las voces de Mara y de todas las personas que actúan por la dignidad humana en la región.

La Amazonia

Esta vasta área que cubre 9 países en Sudamérica posee la mitad de los bosques tropicales del mundo y alberga el 15% de la biodiversidad terrestre. Viene siendo expoliada hace siglos, lo que no es una novedad. Yo me acuerdo de la primera vez que la pisé en 1983, como estudiante de antropología, en mi visita a la comunidad indígena Gavião Pykobjê. En aquel entonces, ese lejano pedazo del estado de Maranhão ya era de mucho interés de empresas para el transporte de sus productos mineros del vecino estado de Pará hacia el Atlántico. En los últimos años, estuve acompañando a las comunidades quilombolas de Oriximiná, Pará, que sufren los impactos sociales y ambientales de la minería de bauxita, y visitando las comunidades indígenas Tacana de Rurrenabaque, Bolivia, unidas frente ala construcción de una presa, y veo que las amenazas de los 80, aunque terribles, no eran tan sofisticadas como la devastación que vemos hoy.

En los últimos años, la Amazonia ha sufrido, con diversas intensidades, el crecimiento de las desigualdades estructurales, las invasiones de tierras, la explotación minera, la flexibilización de las leyes ambientales, la criminalización de sus defensores y defensoras, el asesinato de liderazgos locales, muchas veces con el apoyo de los gobiernos y de grandes transnacionales. Hechos pasaron a ser manipulados, como por ejemplo los incendios, que nos quieren hacer creer que son fruto de sequias o aún culpa de las comunidades porque quieren quemar para plantar. Esas son mentiras, para que no se vea que son resultados de acciones criminales orquestadas por el agronegocio y el extractivismo. Son acciones muchas veces motivadas por los propios discursos de las autoridades de los países – sea por una política llamada “desarrollista”, por el entreguismo a intereses económicos de las potencias del norte, por ganancias, por total falta de respeto no solo a la floresta, sino a los 34 millones de personas que la habitan. Entre ellas, 380 pueblos indígenas, de los cuales 140 viven en aislamiento voluntario. Son pueblos que ya pasaron por todas las amenazas posibles, resistieron a todo, y eligieron vivir y proteger sus tierras ancestrales, sus ríos, sus florestas.

Ahora, esos pueblos tienen sus vidas, más una vez, arriesgadas por la pandemia del Covid-19 que está afectando, indistintamente, bebes (el caso Yanomami), la juventud y, principalmente, a ancianas y ancianos. Como dijo un líder Waorani de Ecuador, “Si nuestros ancestros mueren, nuestro pueblo dejará de existir”.  A cada día es devastador ver las noticias de lideresas y líderes muertos por la pandemia y los riesgos a las poblaciones en aislamiento voluntario. Como dice el líder Ashaninka Francisco Pikãyo, coordinador de la Organización de los Pueblos Indígenas del Rio Juruá, “la pandemia es la nueva arma química de la conquista”. A la vez, ¡nos llena de esperanza ver la cantidad de lideresas y líderes jóvenes, ocupando sus espacios en la defensa de sus pueblos!

Según la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) y la Rede Eclesial Pan Amazónica (REPAM), hasta el miércoles 19 de agosto, la población de pueblos indígenas contagiada era de 44.881; la población de pueblos indígenas fallecida de 1.442 y cerca de 221 pueblos/nacionalidades fueron afectadas en la región Pan Amazónica. Brasil, Perú y Colombia lideran esta triste estadística.

En Brasil[1], no se trata de más una pandemia en los últimos 520 años, pero de un intencionado genocidio, vía vetos del presidente de la Republica a la ley que pretendía disponer sobre medidas de emergencia para el enfrentamiento de la pandemia entre los pueblos indígenas, quilombolas y comunidades tradicionales. Eso afecta a todo el territorio nacional, pero en la Amazonia, con las distancias y las existentes vulnerabilidades, la negación del acceso a agua potable, del atendimiento diferenciado a la salud, del derecho a la conectividad para la comunicación con las áreas más aisladas, asociada a la lentitud de las acciones de ayuda, son una explicita violación de los derechos humanos. Lo que siglos de expoliación no han logrado, por la resistencia de los pueblos amazónicos, se intenta ahora usando la pandemia para avanzar la deforestación y así las fronteras agrícolas y el extractivismo.

Imagen: Amazonízate-Yurimaguas

¿Y el movimiento ecuménico?

Históricamente ha habido numerosas iniciativas en torno a la defensa de la Amazonia por parte del mundo ecuménico local, regional e internacional, no se podría nombrar a todas. Más recientemente, en 2019, previo al Sínodo Panamazónico de la Iglesia Católica, la iniciativa ecuménica de “Acción Solidaria Global por la Amazonia”[2] impulsada por Christian Aid América Latina y el Caribe y acompañada por CONIC – Brasil, ISEAT – BoliviaComisión Intereclesial de Justicia y Paz – Colombia, CREAS, Fórum de la Alianza ACT de Brasil, entre otras entidades, fue una iniciativa importante para fortalecer, de manera más amplia, las voces proféticas en defensa de la Amazonia.

Hoy CREAS y Koinonia de Brasil, juntamente con Christian Aid, desarrollan un proyecto cuyo objetivo principal es fortalecer la capacidad del diálogo interreligioso y ecuménico en la región amazónica – con prioridad para Bolivia, Brasil, Colombia y Perú – para la dignidad humana y los derechos de las comunidades indígenas y negras. Las Iglesias Latinoamericanas y las organizaciones ecuménicas y basadas en la fe han sido históricamente cruciales para acompañar a estas personas para una vida plena, con justicia, igualdad y sostenibilidad. Ahora, con las crecientes amenazas económicas y sociales, el conservadurismo religioso y la violencia, es fundamental un nuevo vigor al diálogo ecuménico e interreligioso en la región.

En nuestro plan de acción 2020, la Alianza Interreligiosa para la Agenda 2030 tiene el objetivo de incidir para que los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales de la Amazonia garanticen el control de la tierra, sus bienes comunes y su salud, en la perspectiva de la Casa Común. Estamos trabajando en el sentido de amplificar las iniciativas en red basadas en la fe, en la defensa de los pueblos indígenas de la Amazonia, frente al incremento de los impactos de la pandemia y la explotación de los territorios y la floresta.

Según la Encíclica Laudato Si, la Amazonia u otro espacio territorial indígena o comunitario no es solo un espacio geográfico, sino que también es un lugar de sentido para la fe o la experiencia de Dios en la historia… “En la Amazonía se manifiestan las “caricias de Dios” que se encarna en la historia (cf. LS 84).”[3] Teniendo esto como inspiración y siendo partes de una comunidad ecuménica e interreligiosa en solidaridad con las comunidades de la Amazonia, debemos fortalecer nuestro compromiso en el sentido de seguir:

1) Presionando a los Estados para que garanticen que los pueblos indígenas, quilombolas y las comunidades tradicionales amenazadas tengan acceso y control sobre la tierra y sus bienes comunes y a garantías de acceso a la salud en tiempos de pandemia;

2)  Denunciando la acción nefasta de misioneros proselitistas que ya tanto mal han traído a las generaciones pasadas y que hoy, como parte de un proyecto fundamentalista económico, social, cultural y religioso, aliado del agronegocio, buscan apoderarse de los territorios;

3) Defendiendo a las defensoras y defensores de Derechos Humanos y de la naturaleza que vienen siendo constantemente amenazados, mediante mecanismos eficaces de denuncia y protección y en contra de los intentos de criminalizar las luchas de los pueblos de la Amazonia

4) Apoyando a las comunidades locales en la promoción de alternativas económicas sostenibles y a hacer frente al sistema económico vigente enfrentando los desafíos de la crisis climática en la región;

5) Desarrollando una espiritualidad ecológica que nos ayude a escuchar lo que el Espíritu nos dice, sintiéndonos parte de la Casa Común y todo el mundo habitado, empezando por nuestras congregaciones y comunidades de fe;

6) Apoyando a organizaciones locales e iniciativas basadas en la fe en el desarrollo de estos objetivos, manteniéndonos siempre informados, desafiantes y activos en lo que es para nosotros un imperativo de fe: ¡la defensa de los pueblos indígenas, de la Amazonia y del medio ambiente!

Por eso, es esencial que las Iglesias, organizaciones ecuménicas e interreligiosas del Sur y del Norte global continúen sus labores proféticas de fe en acción. Necesitamos reforzar las consciencias de que los peligros de extinción de la Amazonia y sus pueblos están ante todos y todas. Solamente en la solidaridad y la defensa de la Casa Común, podremos evitar que las pérdidas de los pueblos indígenas, las bibliotecas vivas, sea una pérdida para toda la humanidad, pues son ellos los responsables por el equilibrio ambiental en su totalidad y por las florestas que aún nos restan.

Termino con la Coleta de Responsabilidad Ambiental del Libro de Oración Común de la Iglesia Episcopal Anglicana de Brasil: “Aliento de vida, que creaste en tu seno todo el orden creado, nos enseña a respetar a todas las criaturas, en testimonio vivo del Evangelio, que nos anima a luchar por la preservación de la naturaleza, restaurando el ideal del Edén y la perfección de lo que nos ha dado como regalo”.

La autora es científica social y educadora popular brasileña, directora regional de CREAS, integrante de la Alianza Interreligiosa para la Agenda 2030 y laica de la Iglesia Episcopal Anglicana de Brasil.


[1] En junio pasado, según estudio de la Coordinadora de Organizaciones indígenas de la Amazonia Brasileña (COIAB) y del Instituto de Pesquisa Ambiental da Amazonia (IPAM) la tasa de contaminación (de 759) era 84% más alta para los pueblos indígenas, en comparación al promedio del país (de 413); la mortalidad (52 para cada 100 mil) era 150% más grande que el promedio brasileño, de 21 a cada 100 mil habitantes.

[2] Ver el Documento “Somos la Amazonia”

[3] Instrumentum Laboris. Sínodo Especial para la Amazonía. N°19

FEACT nota in solidariteit met Quilombo Campo Grande

 

 

 

 

Vandaag werd Brazilië nog droeviger wakker!

Te midden van een pandemie zonder weerga, die in Brazilië al meer dan 100.000 doden telt, werd de nederzetting “Quilombo Campo Grande” in het zuiden van de staat Minas Gerais, verbonden aan de “Movimento dos Trabalhadores Sem Terra” (MST), de beweging van landloze boeren, vanmorgen verrast door een ware oorlogsinval. Honderden militaire politievoertuigen vielen gewelddadig het gebied binnen om er 650 families te verdrijven die er al meer dan 20 jaar verblijven en de plek omgetoverd hebben tot een productiecentrum van gezond voedsel. Een voorbeeld daarvan is de biologische koffie Guaií. Quilombo Campo Grande ligt in een gebied waar één van de beste koffiesoorten ter wereld wordt geproduceerd. Daarom is dit gebied het doelwit van grote agribusiness-bedrijven. Het is het strijdtoneel tussen twee verschillende productieve modellen. Aan de ene kant, een die inkomsten verdeelt en produceert in harmonie met het leefmilieu, aan de andere kant, een model dat rijkdom concentreert, mensen uitsluit en het milieu vernietigt.

De betrokken families worden al jaren onder druk gezet door sluipschutters. Volgens bronnen handelen deze in opdracht van de voormalige eigenaar van het terrein waar een failliete suikerfabriek stond. Het zijn 22 jaar van conflicten met 5 uitzettingen en gelukkig veel nationale en internationale solidariteit.

De uitzetting van vandaag komt er na druk van João Faria, een van de grootste koffie-exporteurs in Brazilië. Deze ondernemer wil zijn productiegebied uitbreiden. Bij de opdracht tot ontruiming zijn belangen van grote bedrijven betrokken, waaronder multinationals Nestlé en Mondelez. Vermeldens waard is dat João Faria een van de grootste donateurs was van de campagne van president Bolsonaro in 2018.

Wij “eisen” van de gouverneur van Minas Gerais, Romeu Zema, en de bevoegde instellingen de onmiddellijke opschorting van de uitzetting, respect voor de mensenrechten van deze families en voor duizenden anderen die momenteel overgeleverd zijn aan soortgelijk geweld in Brazilië.

Deze actie toont nogmaals aan dat de Braziliaanse regering zich uitsluitend en exclusief laat leiden door de belangen van het financieel kapitaal en de multinationals. Het leven van de Braziliaanse bevolking wordt bedreigd door degenen die het zou moeten garanderen.

Deze politiek willen een einde maken aan onze cultuur, onze spiritualiteit, het recht om te dromen. Het is geen toeval dat de eerste actie van de militaire politie was om de school “Eduardo Galeano” en de plaatselijke kerk aan te vallen.

Het zijn de open aders van Latijns-Amerika die bloeden als gevolg van een nieuw kolonialisme, dat “het domein van geweld versnelt”. (Am 6.3)

 

Fórum Ecumênico ACT Brasil
12 de agosto de 2020.

FEACT in solidarity with the Quilombo Campo Grande

 

 

 

Today is a sad day for Brazil.

Amid an unprecedented pandemic that has already killed more than 100,000 Brazilians, the “Quilombo Campo Grande” camp, in southern Minas Gerais, was surprised last morning by war-like acts. Hundreds of police cars made a violent appearance to evict the 650 families that have resisted and produced healthy food over the last 20 years. One of their products is the Guaií organic coffee: Quilombo Campo Grande is located in an area that produces one of the best coffees in the world. Coveted by large agribusiness corporations, those lands are the scenario for a dispute between two models. One of them shares income and respects the environment, whereas the other concentrates wealth, excludes people and destroys the environment.

Those families have suffered with threats from gunmen for many years. According to some sources, they act under the command of the former owner of a bankrupt plant. Over 22 years, there were 5 evictions and many demonstrations of national and international solidarity.

The eviction we witness today is consequence of the pressure made by João Faria, one of the biggest coffee traders in Brazil. This agribusinessman is seeking to extend his production area and the interests of large corporations are also involved in this eviction, including multinationals like Nestlé and Mondelez. It is worth highlighting that João Faria was one of the main donors to the President Jair Bolsonaro campaign in 2018.

We “demand” from Governor Romeu Zema and from competent institutions the immediate suspension of the eviction, and the respect for the human rights of those families and other thousands that suffer with similar violence in Brazil nowadays.

Once again, this action evidences how the Brazilian government is exclusively oriented by the interests of the financial capital and multinationals. The lives of Brazilian people are jeopardized by those who should protect them.

They want to extinguish our culture, our spirituality, our right to dream. It is no surprise that the first act of the military police was to attack the local church and the local school, which is called Eduardo Galeano.

These are the open veins of Latin America, which bleed in face of a new colonialism that “hastens the domain of violence”. (Am 6.3)

Fórum Ecumênico ACT Brasil
12 de agosto de 2020.

 

 

 

 

Nota do Fórum Ecumênico ACT Brasil em solidariedade com o Quilombo Campo Grande

Hoje o Brasil amanheceu ainda mais triste!

Em meio a uma pandemia sem precedências, que já provocou mais de 100 mil óbitos, o acampamento “Quilombo Campo Grande” do sul do Estado de Minas Gerais, ligado ao Movimento dos Trabalhadores Sem Terra do Brasil, foi surpreendido, nesta madrugada, por um verdadeiro clima de guerra. Centenas de viaturas policiais irromperam violentamente para despejar as 650 famílias que, há 20 anos, resistem e produzem alimentos saudáveis. Um deles é o café orgânico Guaií.

O Quilombo Campo Grande está localizado em uma área que produz um dos melhores cafés do mundo. É neste território, altamente visado pelas grandes empresas do agronegócio, que acontece a disputa entre dois modelos produtivos que distribui renda e convive com o meio-ambiente.  Por outro lado, um modelo que concentra riqueza, exclui as pessoas e destrói o meio-ambiente.

Há anos essas famílias sofrem coação por parte de pistoleiros. Segundo fontes eles agem por ordem do ex-proprietário da usina falida. São 22 anos de conflitos, 5 despejos, muita solidariedade nacional e internacional.

O despejo de hoje acontece após pressão de João Faria, um dos maiores exportadores de café do Brasil. Este empresário do agronegócio quer estender a sua área de produção. Há interesses de grandes empresas envolvidos neste despejo, entre estas empresas estão as multinacionais Nestlé e Mondelez. Chama-se a atenção que João Faria foi um dos maiores doadores da campanha do Presidente Bolsonaro em 2018.

Exigimos do governador Romeu Zema e das instituições competentes a suspensão imediata do despejo, o respeito aos direitos humanos dessas famílias e de outras milhares a mercê de violência semelhante no Brasil neste momento.

Essa ação expõe, mais uma vez, que o governo brasileiro se orienta única e exclusivamente por interesses do capital financeiro e das multinacionais. A vida da população brasileira está ameaçada por aqueles que deveriam garanti-la.

Querem acabar com nossa cultura, com nossa espiritualidade, com o direito de sonhar. Não é por acaso que a primeira ação da polícia militar foi atacar a Escola Eduardo Galeano e a igreja local.

São as veias abertas da América Latina que sangram em consequência de um novo colonialismo, que “apressa o domínio da violência”. (Am 6.3)

 

Fórum Ecumênico ACT Brasil
12 de agosto de 2020.

Nota do Fórum Ecumênico ACT Brasil em solidariedade com o Quilombo Campo Grande em inglês

 

FEACT nota in solidariteit met Quilombo Campo Grande em holandês

 

Terreiros e KOINONIA na luta pela vida durante a pandemia da Covid 19 em Salvador

Por Ana Gualberto
com contribuições de Natália Blanco

Com o início das medidas de isolamento social em 17 de março, estamos monitorando o impacto da pandemia junto às comunidades negras tradicionais com as quais atuamos. Diante do desafio da manutenção da vida durante a pandemia, por saber que nossas casas de candomblé são espaços de acolhimento e referência para a comunidade, por compreender e valorizar sua ação junto à sua comunidade e por ter sua casa como parceira de nossas ações e sonhos de uma sociedade com mais equidade. Nos juntamos para atuar de forma direta na garantia da sobrevivência do nosso povo negro periférico e de religião de matriz africana.

Historiador e educador social, o Ogan Lucas Cidreira compartilha sua breve análise sobre como o que a história nos revela sobre os processos de resistência do povo de axé, olhando para essas ações dos terreiros durante a pandemia, principalmente com as lideranças das mulheres:

“Não podemos perder a perspectiva de toda a odisseia que cerca a sobrevivência da identidade ancestral em nós, essa medida é a condição singular para a nossa continuidade.
Tudo existe a partir do corpo, local onde nos é depositada pelas experiências a memória. A minha traz a resistência da manutenção e práticas dos ritos nas senzalas e na força das mulheres que lutaram e tornaram possível o candomblé entre outras denominações e manifestações ancestrais africanas. Em minha opinião primeiro espaço de resistência institucional da população negra, basilar para o resgate identitário de negras e negros em todo país.
A título de exemplo não seria possível a nossa sobrevivência quando o estado recém brasileiro institui leis que tornam crime ser negro e senão pela força das mulheres que sempre sustentaram e tornaram possível a nossa existência como grupo, o sustento da família, ao lado do homem negro perseguido e violentado, estão as mulheres sempre a lhes prover a vida, o resgate, a resistência e os caminhos para libertação, em seu pleno exercício de poder.
Assim, as ações que os terreiros de candomblé praticam em seu cotidiano de luta e resistência, o têm por inspiração dessa luta matriarcal, por alteridade, por entender o valor da vida e num momento como este jamais estaríamos eximidos do nosso papel e responsabilidade fraterno de cuidar. Mais uma vez vítimas de um processo irresponsável de globalização e usura, que não só globaliza as “conquistas” contemporâneas, mas também as suas mazelas.”

Olhando para realidade, algumas questões são importantes serem afirmadas:

  • Mais de 70% destas populações não tem vinculo empregatício, o que as coloca em situação de vulnerabilidade econômica;
  • Mais de 60% destas comunidades estão em áreas com saneamento básico insuficiente ou inexistente;
  • A crise econômica e social não se resolverá em curto prazo, o que nos coloca a necessidade de pensar mais ações de manutenção de sobrevivência;
  • As lideranças de terreiro e das associações quilombolas são referencias para buscar auxílio imediato para sanar falta de alimento, itens de higiene, compra de gás de cozinha, remédios entre outros itens.
  • Há redes articuladas pela Sociedade Civil em processos de distribuição de alimentos, com as quais estamos conectando as comunidades onde há esse tipo de intervenção. Porém a distribuição de alimentos tem se tornado cada vez mais complexas a partir de grandes entregas a partir de um lugar central. Uma solução é a compra local e a distribuição família por família, evitando assim as aglomerações que são de alto e de maior risco para as populações.

Como parceiros, KOINONIA foi procurada pelas lideranças de comunidades de terreiro de candomblé e iniciativas que contemplam este público para contribuir no que pudesse. Assim iniciamos diálogo com nossos financiadores para contribuir de alguma forma. Conseguimos destinar uma parte de nossos recursos que transformamos em alimentos e itens de limpeza.

Nós reportamos aos alguns terreiros que nos procuraram, que realizam atividades em parceria com KOINONIA nos últimos anos e que oferecem ações sociais em suas casas, buscamos também chegar em áreas diversas da cidade de Salvador. Chegamos à seguinte lista de comunidades de terreiro de candomblé e iniciativas:

Ilê Axé Okutá Lewá, Abassá de Ogum, Ilê Axé Torrun Gunam, Ilê Axé Omo Omim Tundê, Ilê Axé Obá Tossi, Ilê Axé Tafá Oyá, Egbé Onã Osun, Casa Branca, Comissão de Terreiros do Engenho velho, Coletivo pelo Nordeste de Amaralina, Espaço Vovó Conceição/Ong Dendê do Aro Amarelo e Rede de Mulheres Negra. Estes grupos receberam as doações e organizaram a distribuição a partir de seus espaços sagrados, reafirmando assim o papel da religião de matriz africana na promoção da vida.

Conseguimos alcançar aproximadamente 200 famílias. Compartilhamos algumas imagens e depoimentos para encher seu coração de alegria e esperança de uma sociedade mais solidária e amorosa.

Mãe Rose do Ilê Axé Obá Tossi:

“A situação é complicada, porque a gente vive de jogo, e através desse jogos que a gente compra cimento pra fazer uma obra na casa. Não para fazer do nosso axé um comercio, mas para suprir as necessidades da casa, para as contas de luz, agua, telefone etc. Só que neste momento sem poder atender clientes estamos vivendo na misericórdia de Deus e dos orixás. Mas uma coisa temos que agradecer, nossa vida, ficar cada um dentro de casa e pedir misericórdia para que isso acabe logo. Todo nosso povo ficou muito emocionado com a iniciativa.”

Iyalorixá Odara Bomfim do Egbé Onã Osun:

“Minha avaliação de organizações, que apoiam, que visam atuar no maior conhecimento de cultura de grupos históricos, e essa importância de ser uma organização ecumênica, de entender que a diferença não nos faz diferente, ela nos aproxima e nos traz conhecimento. Então ter a disposição de Koinonia auxiliando em nossa campanha para as doações, faz a sensação de caminho, de caminhar, de positividade, existe.

Diante de toda a trajetória histórica que nós povos e comunidades de matriz africana temos, neste caminho o que mais nos deparamos é com solidão. Então você se deparar com uma organização que categoricamente visa, entende, respeita, acolhe e aceita seus projetos, isso faz com que você tenha um sentimento de pertença. De que de fato essa terra é sua, esse caminho é seu, a liberdade, de fato, essa liberdade religiosa, ela é positiva. Então eu vejo de suma importância todas as atividades de Koinonia e essa disponibilidade acolhedora que todas as pessoas envolvidas nesta grande organização tem.”

 

Seu Antônio não morreu. Ele foi morto! Seu Antônio presente! Sempre!!!

Acervo Observatório Quilombola

 

KOINONIA chegou ao baixo sul da Bahia em 2008 e uma das pessoas que apresentaram a história de Camamu foi seu Antônio Correia dos Santos, o seu Antônio do Barroso. Ele contou a história negra de toda a região, dos conflitos, dos usos dos espaços, das ações do estado em tentar controlar os negros da região. Ele possuía e transmitia o conhecimento que não se encontrava nos livros, como Griot, era exemplo e referência para os mais novos da comunidade.

Seu Antonio foi uma das primeiras pessoas a acreditar no direito das comunidades quilombolas, a acreditar que a titulação coletiva protege e protegerá da expropriação e garantirá a permanência da vida quilombola. Ele foi um homem de fé, que lutou por seus ideais, acreditou na justiça, acreditou nas pessoas, mas principalmente tinha certeza da luta que travava. A luta pela permanência no território, a luta pela vida.

Desde 2014 se arrasta um conflito com pessoas da comunidade do Varjão referente ao uso de uma casa de farinha que está localizada numa área da comunidade quilombola do Barroso. Essa área era da família de seu Antonio e foi doada para a associação para ser de uso coletivo da comunidade. Nesta área estão, alem da casa de farinha, uma horta comunitária, museu e cozinha comunitária. Pessoas da outra comunidade alegam que a casa de farinha seria de propriedade deles e questionaram a doação da área. Foram diversas as tentativas para resolver o conflito e denúncias aos órgãos do Estado sem que houvesse respostas.

Se o problema é a casa de farinha, constrói-se outra, na área do Varjão pondo fim a questão. Este diálogo foi feito em 2016 com a presença de representantes do governo do estado da Bahia, SEPROMI, CAR, SDR, lideranças das comunidades, STTR onde o governo afirma que poderá construir a casa de farinha se algumas questões técnicas fossem sanadas: espaço possível e acordos de financiamento para a obra. Estamos acompanhando este conflito desde 2015, conforme noticia em nosso site OQ: “KOINONIA alerta a CDA da Bahia e o INCRA sobre violações de direitos de quilombolas do Baixo Sul”[1]

No inicio deste ano, no dia 2 de março, estivemos em uma reunião na sede da SDR aqui em Salvador onde estiveram presentes SEPROMI, CAR, SDR, Conselho Quilombola da BA, KOINONIA e seu Antonio para mais uma vez falar da gravidade do conflito. Seu Antonio afirmou textualmente, “Vão me matar” falando do não cumprimento do que foi acordado. Saímos dali com o compromisso da CAR em realizar a obra via Consorcio de Municípios do Baixo Sul.

Com a inércia do Estado, o conflito se intensificou e Seu Antônio, passou a ser insultado e ameaçado de morte. Percebendo a situação de abandono do Estado, KOINONIA passou a mobilizar diversos órgãos que compõem o executivo estadual, o Ministério Público do Estado da Bahia e o Poder Judiciário.

Das diversas ocorrências policiais registradas e ações penais em curso, em um dos processos foi deferida liminar proibindo o acesso à área da comunidade, bem como a proibição de manter contato com Seu Antônio. Mesmo cientes da decisão judicial, membros do Varjão continuaram a entrar no terreno onde está localizada a casa de farinha.

Seu Antonio e a comunidade quilombola do Barroso seguiram todas as etapas do ordenamento para resolver este conflito. Seu Antonio passou a esperar o juiz chegar em Camamu para fazer sua “incidência” de forma bem direta. Ele diligenciava o processo da comunidade com garra, empenho e coragem e já era conhecido pelo Magistrado e Promotora de Justiça da comarca.

No início da noite de ontem, por volta das 19h, homens armados invadiram a casa de seu Antonio e o alvejaram com 3 tiros: 2 no abdômen e um na cabeça. Ele foi socorrido por seus vizinhos e levado para Camamu, aproximadamente 40 minutos de viagem. O hospital de Camamu que não atende casos graves mandou para Itabuna, mais uma hora de viagem. Nosso guerreiro deu depoimento em Camamu antes da transferência e reconheceu uma das pessoas que atiraram nele. Ele chegou a ser operado, mas não resistiu, morreu na madrugada do dia 9 de maio de 2020.

A vida do seu Antonio nestes últimos anos foi dedicada a resolver esta questão e garantir as áreas comuns do quilombo do Barroso, e ele foi morto por isso. O conflito existente desde 2014, se arrastando por 6 anos, com tantos atores envolvidos e sem resolução, serviu para acirrar os ânimos e mostrar que a causa quilombola não está e nunca esteve nas prioridades do Estado da BA. Muitas casas de farinha foram construídas pelo Estado, mas não uma que resolveria este conflito.

O sangue do Seu Antonio esta em todas as mãos que se omitiram, que fizeram ouvidos de mercador pra seu pedido de ajuda, pras suas denuncias. As mortes em conflitos de terra tem se acirrado nos últimos anos pelo contexto de violência extrema que o país tem vivido e pela permissividade do governo federal na criminalização dos defensores de direitos. Seu Antonio era um defensor dos direitos quilombolas. E foi morto por isso.

O que podemos fazer agora? Primeiro, é lutar por justiça, pela prisão e condenação de seus assassinos. Segundo, garantir que não haja mais mortes, colocando fim ao problema entre as comunidades vizinhas. Terceiro, é que o governo da Bahia trate com seriedade os conflitos de terras, as denúncias feitas pelas lideranças. Não queremos que os movimentos sociais tenham mais mártires, queremos lideranças vivas!

Que a luta de seu Antonio continue a nos inspirar e a acreditar!

Obrigada por seu exemplo de luta e resistência! Cuide de nós, meu velho!!!

Ana Gualberto e Camila Chagas

KOINONIA

 

[1] https://koinonia.org.br/oq/2015/11/19/koinonia-alerta-a-cda-da-bahia-e-o-incra-sobre-violacoes-de-direitos-de-quilombolas-do-baixo-sul/

Covid-19: Articulação de Mulheres do Baixo Sul da Bahia doam cestas agroecológicas para famílias de Camamu

Fotos: Articulação de Mulheres do Baixo Sul da Bahia

Cestas básicas vindas do assentamento Dandara dos Palmares foram entregues graças a organização das mulheres na resistência frente ao vírus.

Por Natália Blanco/ Koinonia

Na penúltima semana do mês de abril, cestas de alimentos, fruto da produção agroecológica de assentamentos como Dandara dos Palmares e Zumbi dos Palmares, na baía de Camamu chegou à diversas famílias em situação de vulnerabilidade da cidade e regiões próximas. Frutas, legumes e hortaliças, muitos desses alimentos são orgânicos, fruto da agricultura familiar.

Todo o processo de organização das doações até as entregas foram realizadas pelas próprias mulheres e suas famílias, em foram entregues em áreas periféricas como as ocupações Nova Conquista e Paulo Jackson, o bairro Mutirão e outro municípios como Uruçuca, Ilhéus, Itacaré, Maraú e Ibirapitanga.

A ação foi viabilizada com recurso vindo do Instituto Arapyaú e  por meio da Rede de Agroecologia Povos da Mata, chegou até os assentamentos para a produção dos alimentos. A Rede é o primeiro Organismo Participativo de Avaliação da Conformidade (OPAC) da Bahia. A Rede é autorizada pelo governo federal a emitir certificação orgânica de forma participativa.

Ao todo foram distribuídas cerca de 380 cestas, organizações como a Comissão Pastoral da Terra e Pastoral da Criança também foram beneficiadas.

E pela primeira vez neste tipo de ação, a articulação também contou com a doação de 11 cestas de alimentos, mais um kit de máscaras e informativos sobre o coronavírus vindas de Comunidades de Terreiro. Fato que foi muito louvado por Ana Celsa Sousa, técnica do Serviço de Assessoria a Organizações Populares Rurais (SASOP), liderança comunitária e integrante da articulação de mulheres. “Foi uma experiência muito boa contar com nossas/os companheiras/os das comunidades de terreiro, normalmente são comunidades que não recebem muita visibilidade por conta intolerância”.

Não é novidade para as comunidades negras tradicionais, como quilombolas e outras populações do campo, a necessidade da auto-organização como forma de garantia de sua autonomia. As medidas tomadas em virtude da chegada da pandemia da covid-19 aos seus territórios não foram diferentes.

A ação também contou com o apoio para mobilização e organização das famílias também apoio da Articulação de Mulheres do Baixo Sul e também de outras parcerias como KOINONIA, SASOP, Sindicato dos Trabalhadores Rurais, Escola Agrícola Comunitária Margarida Alves e outras associações comunitárias. Essa e outras ações são importantes para fortalecer a autonomia dessas comunidades e principalmente para as mulheres, que cumprem um papel tão importante na produção agroecológica e nas lideranças das famílias e comunidades.

A Articulação de Mulheres do Baixo Sul é uma mobilização formada por mulheres de comunidades da região de Camamu, no Baixo Sul da Bahia, que visa fortalecer o poder político, autonomia econômica e a soberania alimentar de mulheres e suas comunidades. Muito atuante, as mulheres viram a necessidade de continuar o planejamento de suas atividades de forma à distância, encarando o fato de que a comunicação virtual muitas vezes é dificultada por conta de problemas técnicos como acesso à internet.

Os efeitos do coronavírus  na autonomia econômica das mulheres de Camamu

A necessidade do isolamento social tem afetado as dinâmicas econômicas das mulheres de Camamu, e isso é uma preocupação para a Articulação de Mulheres do Baixo Sul da Bahia. “Nosso município gira em torno das produções agrícolas e da atividade econômica da nossa feira, onde todo mundo leva seus produtos para ser comercializado. Agora que não podemos ir até a feira e nem a outros comércios da cidade, então fica complicado”, explica Ana Celsa.

Além das frutas e verduras, são produtos chamados de beneficiários como doces em compota, geleias, polpas, chocolates, e por aí vai. Além da economia local, a segurança alimentar das famílias também acaba sendo prejudicada com a situação.

Como o município é pequeno e rural, outra iniciativa tocada pela Articulação de Mulheres tem sido o mapeamento de agricultoras, para escoar a produção e promover um intercâmbio “à distância” entre as comunidades.

A ideia é que uma vez por semana, um transporte comunitário faça o leve e traz dos produtos de uma comunidade a outra. O mapeamento visa dividir os produtos em 3 categorias: frutas e verduras, plantas medicinais, e os do tipo beneficiários.

Além disso, Ana Celsa destaca que esse momento de isolamento tem servido para as famílias refletiram sobre como é importante consumir o que nós mesmas produzimos. “A maior lição que podemos tirar disso é que neste tempo de isolamento precisamos valorizar o que temos em nosso próprio quintal. Eu mesma aqui em casa tenho várias plantas que tenho consumido como chá. E tem sido muito bom valorizar o que é nosso!”.

 

A COVID-19 veio mostrar que somos iguais? Uma análise preliminar sobre o coronavírus em Salvador e os “Lázaros de hoje”

Marcello Casal Jr./Agência Brasil

 

Por Camila Chagas
Advogada. Graduanda em Ciências Sociais (UFBA). Mediadora de Conflitos. Educadora Popular.

Estamos atravessando uma crise mundial que está ceifando a vida de milhares de pessoas. O novo coronavírus, agente causador da COVID-19, é uma doença que atinge o trato respiratório provocando dor de garganta, febre, tosse, coriza e, nos casos mais graves, dificuldades em respirar levando à morte.

De acordo com a Organização Mundial da Saúde[1], apenas 5% dos infectados desenvolvem a forma mais grave da doença. Os idosos e as pessoas portadoras de doenças crônicas fazem parte do grupo de risco.

Segundo dados do Painel Coronavírus Brasil[2], uma iniciativa lançada pela Rede CoVida em parceria com o Centro de Integração de Dados e Conhecimentos para Saúde (Cidacs/Fiocruz Bahia) e a Universidade Federal da Bahia, até o dia 30.03.2020, foram registrados 4661 casos confirmados no Brasil, 159 óbitos, com a média de 2.2 casos por 100 mil habitantes.

No mesmo sentido, o Observatório COVID-BR[3], um projeto independente formado por pesquisadores de diversas universidades brasileiras, aponta que o ritmo de contágio do vírus está rápido e se dá de forma exponencial, sendo previstos entre 7568 e 8731 casos em 04.04.2020.

O Coronavírus chegou ao Brasil em 26 de fevereiro de 2020 e, desde então, diversas autoridades buscaram adotar medidas de prevenção e combate a propagação do vírus, com exceção do “Presidente da Necropolítica do Brasil”, que se mantém contrário ao juramento de “manter, defender e cumprir a Constituição”.

Os ensinamentos de Achille Mbembe[4] (filósofo, teórico político, historiador camaronês) dizem muito sobre o momento político atual do Brasil, uma vez que as injustiças sociais recaem de forma desproporcional sobre os grupos vulnerabilizados.

Armas não garantem a segurança da nação, apenas deixa os contornos da letalidade mais precisos, definindo quem pode viver e quem deve morrer. Além da apologia ao uso de armas, o chefe do executivo federal agora vem encampando discursos políticos contrários às recomendações da Organização Mundial da Saúde, incentivando os cidadãos brasileiros a retornarem suas atividades laborais nas ruas.

A vida é o bem jurídico mais importante, sendo direito fundamental inerente à pessoa humana, salvaguardado não apenas pela Lei Maior, mas também pelos tratados internacionais, a exemplo da Declaração Universal dos Direitos Humanos e do Pacto Internacional dos Direitos Civis e Políticos.

Com a pandemia provocada pelo coronavírus, o direito social à saúde está em risco. Veja o artigo 196 da Constituição Federal de 1988[5]:

Art. 196. A saúde é direito de todos e dever do Estado, garantido mediante políticas sociais e econômicas que visem à redução do risco de doença e de outros agravos e ao acesso universal e igualitário às ações e serviços para sua promoção, proteção e recuperação.

Em que pese seja um direito de “todos”, o acesso à saúde não chega de forma igualitária a todas as pessoas, especialmente aquelas que estão em situação de vulnerabilidade social.

Diante do cenário pandêmico mundial, a instabilidade política causada pelo Presidente da República, faz-se necessário chamar atenção para os impactos do coronavírus para as camadas mais vulneráveis da sociedade, “os Lázaros de hoje”.

Jesus e a parábola do Lázaro

Jesus transmitia suas mensagens através de parábolas. No evangelho de Lucas capítulo 16, versículo de 19 a 31, Ele conta a história de um homem rico e de um mendigo chamado Lázaro. Este se alimentava das migalhas que caíam da mesa do rico e tinha o corpo coberto de chagas que eram lambidas pelos cachorros. Sua vida terrena foi marcada pelo sofrimento.

Em breves linhas, essa parábola coloca em evidência um sujeito que existe na contemporaneidade: as pessoas em situação de vulnerabilidade social.

Observa-se que a situação de abandono sofrida por Lázaro, que só tinha a companhia dos cães que vinham lamber suas feridas, retrata a situação de exclusão social ainda presente nos dias atuais.

A menção de Lázaro não foi aleatória, pois guarda pertinência com uma expressão que está sendo utilizada por muitas pessoas, a de que “o coronavírus veio mostrar que somos iguais”.

A proposição é valida, se colocada na perspectiva do resgate de valores humanos e sociais, evidenciando o sentimento de humanidade, fortalecendo o princípio constitucional da dignidade da pessoa humana.

Nas entrelinhas, ainda que a saúde seja um direito de todos e dever do Estado, as camadas sociais populares acessam as políticas públicas de forma deficitária.

De fato, o vírus não escolhe quem vai infectar. Mas os infectados sofrerão os efeitos da patologia de forma diferente, ainda que todos tenham direito ao SUS.

A disseminação do Coronavírus em Salvador

No Estado da Bahia, segundo dados do Boletim Epidemiológico COVID-19, elaborado pela Secretaria da Saúde – SESAB[6], até o dia 30 de março de 2020, foram registrados 176 casos confirmados de pacientes com coronavírus. Destes, 117 em Salvador.

De acordo com o Secretário Municipal da Saúde de Salvador[7], a distribuição dos casos por bairros, até o dia 27 de março 2020, foram os seguintes: Pituba (12), Horto Florestal (6), Graça (6), Barra (3), Brotas (6), Caminho das Árvores (4), Canela (1), Costa Azul (1), Itaigara (2), Ondina (1), Massaranduba (1), Paralela (1), Pernambués (1), Rio Vermelho (3), Santa Teresa (1), Armação (1), Alphaville (1), Jardim de Alah (1), Praia do Flamengo (1), São Caetano (1); Stiep (1); Jardim Apipema (1); Cajazeiras (1); Engomadeira (1); Itapuã (1); Caixa D’Água (1); Candeal (2), Cosme de Farias (1), Engenho Velho de Brotas (1), Fazenda Coutos (1), Imbuí (1), Jardim Nova Esperança (1), Sem informação (1).

O volume de casos está concentrado nos bairros com melhores indicadores socioeconômicos. Os registros em bairros periféricos é mais recente. Este fato evidencia os vetores de transmissão na cidade e os afetados.

Ademais, os pesquisadores do Grupo GeoCombate COVID-19 BA, coordenado pela Universidade Federal da Bahia, através de nota técnica[8], publicada no dia 29 de março de 2020, analisa a complexidade socioeconômica de Salvador, fazendo uma análise sistêmica de vulnerabilidade socioeconômica e vulnerabilidade pela letalidade/idade.

Nesta, aponta os bairros mais vulneráveis ao contágio (regiões centrais da área urbana consolidada, subúrbio ferroviário e miolo), onde os índices de pobreza são historicamente mais elevados: Tororó, Vila Canária, Santa Cruz, Pirajá, Nova Constituinte, Santa Luzia, Boa Vista de São Caetano e Sussuarana.

O fluxo de origem e destino da população, que saem das periferias para trabalhar nas áreas “nobres” da cidade (onde há mais casos de contaminação pelo coronavírus) é um dado relevante que precisa ser considerado na definição das políticas públicas de saúde para que estas sejam eficazes neste momento de crise.

Cuidados como lavar as mãos, evitar grandes multidões, manter distanciamento social e, na suspeita de infecção, ficar em quarentena domiciliar perdem o sentido nos bairros periféricos, pois falta infraestrutura urbana, é precário o fornecimento de água, os cômodos são compartilhados e os ambientes possuem pouca ventilação.

A crise provocada pelo coronavírus desafia o modelo político e econômico neoliberal, revelando o papel fundamental do Estado na garantia da saúde, educação e segurança do seu povo.

Não se mata vírus com armas, mas com educação. Este instrumento de transformação social é o único capaz de fornecer subsídios necessários para o desenvolvimento das ciências e da civilidade, garantido a manutenção da vida em sociedade e o cuidado com a casa comum.

[1]https://www.paho.org/bra/index.php?option=com_content&view=article&id=6101:covid19&Itemid=875

[2] http://painel.covid19br.org/#

[3] https://covid19br.github.io/

[4] MBEMBE,Achille. Necropolítica. Arte&Ensaios: Revista do ppga/eba/UFRJ. n,32. Dezembo 2016.

[5] http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/constituicao/constituicao.htm

[6] http://www.saude.ba.gov.br/wp-content/uploads/2020/03/boletimEpidemiogicoCovid-19_n%C2%BA04.pdf

[7] https://twitter.com/search?q=leonardoprates4&src=typed_query

[8] http://wp.ibdu.org.br/wp-content/uploads/2020/03/Nota-T%C3%A9cnica-01-Grupo-GeoCombate-COVID19-BA-1.pdf

 

 

 

 

 

 

Quilombolas do Barroso conseguem liminar para impedir o acesso de comunidade rural em suas terras

Mulheres da Comunidade do Barroso – Camamu/BA. Foto: Acervo KOINONIA

 

Por Camila Chagas/ Koinonia

A comunidade quilombola do Barroso, localizada no município de Camamu-Ba, está em conflito com a comunidade rural do Varjão em razão de um terreno que ambas compreendem como suas, mas que foi doada a comunidade quilombola.

O conflito entre as comunidades ocorre desde 2013 e está se intensificando ao longo do tempo. A comunidade do Varjão quer se apropriar do espaço e, para tanto, tem praticando atos de vandalismo, fazendo ameaças e proferindo ofensas aos membros da comunidade quilombola do Barroso.

Mesmo noticiando os fatos a Autoridade Policial, nenhuma medida havia sido tomada para impedir que a comunidade do Varjão continuasse coagindo a comunidade do Barroso.

Entre idas e vindas a delegacia e processos judiciais sem andamento, a comunidade do Barroso trazia o sentimento de abandono e descrença na Justiça. 

Para além das questões relacionadas ao direito de propriedade, se observava a operacionalização do Racismo no caso concreto, tendo em vista a forma como a comunidade do Varjão se relacionava com a comunidade quilombola do Barroso e o teor das ofensas proferidas.

Após tomar ciência do caso, a assessoria jurídica de KOINONIA se reuniu com membros da comunidade para pensar em meios de resolver a situação e, a partir da relação de confiança estabelecida, KOINONIA teve acesso as informações e documentos necessários para impulsionar o feito, através da intermediação do diálogo entre o Ministério Público e a comunidade quilombola, possibilitando a compreensão do Parquet sobre as especificidades do caso e peticionamento no processo.

No dia 23 de janeiro de 2020 foi publicada a decisão interlocutória que recebeu a denúncia e aplicou medida cautelar para que os membros da comunidade do Varjão fiquem proibidos de acessar o local e mantenham distância das pessoas da comunidade.

Ainda há um longo caminho a ser percorrido, mas esta decisão fortalece a luta da comunidade quilombola que assumiu o protagonismo durante todo o processo e continua firme para que seus direitos sejam garantidos.

 

1ª Romaria Nacional Quilombola acontece no oeste bahiano

Juliana da Silva Vaz. Foto: Arquivo pessoal

Um relato de Camila Chagas/ KOINONIA

No dia 16 de novembro de 2019 aconteceu a 1ª Romaria Nacional Quilombola na cidade de Bom Jesus da Lapa, cujo tema foi: “Aos pés do Bom Jesus encontramos força e renovamos nossa esperança”.

Quilombolas de diversos lugares do Brasil participaram da Romaria que reuniu lideranças e comunidades de diversos territórios da Bahia, tais como: Velho Chico, Irecê, Chapada Diamantina, Portal do Sertão, Recôncavo, Metropolitano de Salvador e Baixo Sul, dentre outros. Neste último, está inserida Camamu, cidade onde KOINONIA desenvolve ações com comunidades negras tradicionais há 15 anos.

O evento foi fruto de uma ação conjunta da Paróquia São João Batista, Santuário Bom Jesus da Lapa, Missionários Redentoristas, Conselho Estadual das Comunidades e Associações Quilombolas do Estado da Bahia, Coordenação Nacional de Articulação das Comunidades Negras Rurais Quilombolas e Central Regional Quilombola.

A Romaria iniciou com a acolhida seguida de caminhada memorial, na qual tiveram momentos de reflexão até a chegada no Santuário de Bom Jesus da Lapa.

Também estiveram presentes lideranças religiosas, representantes dos órgãos públicos e da sociedade civil, sendo realizados encaminhamentos e cobranças daqueles que se comprometeram com as comunidades e ali se fizeram presentes.

Dentre as falas destaca-se a mensagem deixada por Juliana da Silva Vaz, mulher, negra, quilombola, da Comunidade do Araçá Cariacá. Ela falou a plenária sobre a importância daquele momento para os quilombolas, com muita fé e emoção, ressaltando a história e as lutas do povo negro. Ressaltou a importância dos líderes que a antecederam e do legado deixado na construção da luta coletiva. Sua voz ecoou como uma oração de súplica no Santuário do Bom Jesus.

No dia seguinte foi celebrada a Missa Quilombola na Comunidade Lagoa do Peixe. Foram momentos de fé, comunhão, partilha, fortalecimento e esperança de dias melhores.